Border center

Investigando problemas de salud mental

Algunas veces, intentar revelar la realidad a la sociedad se convierte en una lucha contra el hermetismo y la secrecía, como es el caso de las enfermedades mentales.

Una serie de factores que tienen que ver con la realidad actual y de nuestro pasado reciente, llevaron a la periodista regiomontana, Chantal Flores, a fijar su atención en las deficiencias que existen en México en la atención a la salud mental, la necesidad de eliminar el tabú que les rodea y de abordarlo con la mayor claridad posible.

El 28 de febrero de 2021 el Border Hub publicó el reportaje “Desequilibrios en atención a la salud mental en Nuevo León”, firmado por Chantal Flores, el cual nos habla de una ausencia en la prevención y en la integración comunitaria de los pacientes con un trastorno mental, además de la urgencia de políticas públicas enfocadas a remediar dichas carencias.

“La curiosidad nació de todos estos años que llevo cubriendo desaparición forzada en México y también la violencia de género, pues, como tú sabes, estaba en constante contacto con familiares de víctimas y sobrevivientes, y bueno, casi siempre se menciona el apoyo psicosocial que ofrece el gobierno, sobre todo a las familias, que obviamente nunca ha sido algo regular ni de calidad o algo sostenible.

“Entonces, desde ahí empezó mi curiosidad de qué necesita un país como México, en donde las familias están enfrentando problemáticas sistémicas tan graves y violaciones a los Derechos Humanos y qué está ofreciendo el país para atender este tipo de situaciones, para mostrar apoyo a las familias”, detalla.

A su observación anterior, la periodista suma la lamentable situación actual derivada de la pandemia por Covid, que ha llegado a afectar de diversas formas a las personas.

Explica que la dificultad que usualmente existe en la sociedad para hablar de afectaciones a la salud mental tuvo un pequeño cambio durante la pandemia, pues ya algunos se atrevieron a admitir estrés, depresión, ansiedad.

“Ya poner en palabras estas emociones, pero casi siempre minimizándolas, como si fuera algo individual, una falla, inclusive de la persona y pues, en eso empecé a ver las experiencias de otros países donde ahí realmente manejan la salud mental o la atención a la salud mental como parte de políticas públicas”.

Buscando la historia

Pero ¿cómo realizar una investigación de un tema del que las autoridades nunca hablan?

Flores decidió enfocarse en Nuevo León. Sabía que no había muchos datos oficiales, pero tenía información muy general que revelaba que el número de suicidios iba en aumento y que una de cada cuatro personas sufre algún trastorno de ansiedad o padecimiento mental.

A través de solicitudes de información a la Fiscalía de Justicia estatal obtuvo rápidamente datos sobre suicidio, sin embargo, las respuestas a las solicitudes dirigidas a la Secretaría de Salud del Estado fueron más tardadas e incompletas.

“Se maneja que mucha información no se comparte por privacidad, por protección a los pacientes, como que ésa es una gran excusa o el código de ética de los doctores, entonces siento que ése fue un obstáculo muy fuerte para mí.

“Pero creo que también es porque realmente, la Secretaría de Salud no quiere dar esa información tan detallada, o a lo mejor no la tiene, no tiene los recursos para, todavía, tener una muestra que valide lo que está sucediendo en el estado”, explica Flores.

Una cuarta parte de la población padece enfermedades mentales

El reportaje de Flores revela que los padecimientos mentales en la entidad alcanzan a la cuarta parte de su población, incluye entrevistas con personas con dichos padecimientos y deja ver el exceso de fármacos, tratamientos correctivos y poca (o nula) atención en la prevención.

“Este enfoque en la hospitalización conlleva el riesgo de maltrato a los pacientes dentro de las instalaciones psiquiátricas. A pesar de que organismos nacionales e internacionales han denunciado las violaciones a los derechos humanos que se llevan a cabo dentro de diversas instituciones psiquiátricas alrededor del país, Nuevo León sigue fortaleciendo un modelo que se aleja de la inclusión comunitaria y minimiza el impacto de los determinantes sociales en la salud mental de sus habitantes.

“Menos del 2% del presupuesto federal destinado a salud se emplea para la atención de pacientes con trastornos mentales, según el diputado local Asael Sepúlveda, que preside la Comisión de Salud y Atención a Grupos Vulnerables. La mayoría se asigna a hospitales psiquiátricos”, detalla la publicación.

La reportera se enfrentó al hermetismo y la falta de transparencia que mantienen las instituciones psiquiátricas, y así lo describió en el texto, que además asegura, esto ha sido señalado por organismos y asociaciones civiles.

Llegar a tener acercamiento con las víctimas para entrevistarlas fue un trabajo de investigación que Flores realizó durante días, y fue gracias a la tecnología, en específico, las redes sociales, que pudo hacer contacto con éstas.

“Pasé días en Facebook estoqueando gente, descubrí, yo no sabía, pero bueno, siento que es algo de generación de los jóvenes, que hacen el check-in en el hospital (psiquiátrico) de la Buenos Aires.

“Entonces, si tú te metes a la página de Facebook de la Buenos Aires puedes ver la gente que ha hecho check-in ahí y pues empecé a contactarlos. Obviamente, presentándome como periodista. Yo no sabía la razón por la que estaban visitando el hospital, digo, a lo mejor eran familiares o realmente eran pacientes”, recuerda.

Cuando lograba que alguien le respondiera, Flores preguntaba sobre su visita al hospital y si deseaban hablar con ella, “me contestaban 10 personas y de ésas, ya al final quedaron sólo dos personas”.

Entrevistas con las víctimas

Para escribir sobre el tema de víctimas se requiere conocimiento de Derechos Humanos y un buen manejo de entrevista, y Flores, con años de experiencia escribiendo sobre víctimas de desaparición y feminicidio, lo tiene, sin embargo, es honesta al admitir que en este reportaje salió de su zona de confort.

“Creo que aquí sí fue completamente fuera de mi zona cómoda, por así decirle, porque quieras o no, en cuanto a familiares de personas desaparecidas o víctimas de feminicidio, ya había creado como un protocolo personal de cómo acercarme, cómo hablar, cómo dirigirme, todo eso, pero acá estaba relacionándome con gente diagnosticada con, no sé, trastorno de atención, de ansiedad, ataques de pánico, esquizofrenia.

“Entonces, es muy diferente cómo se encuentra su estado mental y emocional cada día y cualquier pregunta o acción mía puede ser un detonante”, señala.

Previo al acercamiento con sus entrevistados, Flores se documentó sobre los trastornos psiquiátricos, cómo alteran la vida y la funcionalidad de quienes los padecen.

“Y tratar de acoplarme a sus tiempos y respetarlos. Porque obviamente, no sé, si hay una persona en depresión con riesgo de cometer suicidio, no puedes entrevistarla”.

Así mismo, esperó el momento en que la persona estuviera lista para ser entrevistada y pudiera ser acompañada por su cuidador.

“De hecho, creo que fueron como 2 meses de trabajo antes de realizar, ya de, agendar la primera entrevista. Fue de mensajes, llamadas y bueno, ‘¿ya te sientes lista para conocernos, verte, entrevistarte?’”, agrega.

Reconoce la flexibilidad de la beca otorgada por el Border Center, la cual, permite hacer este tipo de investigaciones de largo aliento, en las que los periodistas pueden permitirse los lapsos y tener acceso a muchas herramientas, a diferencia de los medios tradicionales, que tienen el tiempo en contra.

Necesidad de una atención integral

Confrontar las vivencias de las mujeres entrevistadas contra el estigma cultural, validarlas y demostrar que realmente hay una necesidad de atención integral, ha sido el mayor reto de Flores durante la realización de su investigación.

“Con personas que tienen algún padecimiento mental, siempre se duda la veracidad de lo que dice, porque pues, (se dice que) a lo mejor tenía un episodio y las cosas no sucedieron así, a lo mejor estaba medicada (…).

“No poner ‘ella cree esto, ella dijo esto, pero no sabemos, porque tiene esquizofrenia’, pues no. Ir contra esa narrativa”, apunta.

Entre los comentarios recibidos por médicos y familiares, destaca la sorpresa con que tomaron la investigación, al afirmar que es un tema al que no se le da espacio y del que perciben, hay un desinterés generalizado.

El periodismo requiere más trabajos sobre salud, afirma, incluyendo la mental, no obstante, son pocos los medios y reporteros que lo visibilizan, a pesar de que en México hemos estado inmersos en una situación de violencia constante, considera que nadie está analizando y dando a conocer cómo se están abordando las consecuencias.

“No hay un análisis o un seguimiento de, ahora qué sigue, las consecuencias, cómo seguimos viviendo con todo esto que está pasando. No es a nivel país, es a nivel comunitario, enfocarnos en algo más local, pero que tiene una importancia, hay un alcance nacional muy fuerte”, advierte.