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Descubriendo una red de complicidades

 La historia detrás de la historia de: Karla Lorena Lamas

Animada por presentar una propuesta de reportaje, como integrante de Border Hub, Karla Lorena Lamas decidió revelar la red de complicidades que, presuntamente, habría permitido al ex alcalde de Ensenada, Gilberto Hirata Chico (2013-16), desviar por los menos 500 millones de pesos del erario, y evadir la justicia, por lo menos hasta hoy. 

Para hacerlo se embarcó en una investigación periodística que duró cuatro meses. 

Conforme avanzaron tiempo y pesquisas, a Lamas le fue quedando claro que cuatro meses eran poco tiempo para descifrar y exponer la componenda, componenda como las que han garantizado, durante décadas, impunidad a funcionarios públicos corruptos de todos los niveles y de todos los rumbos de la geografía nacional. 

Corresponsal del semanario Zeta en Ensenada, su tierra natal, Lamas logró acceso a las 13 denuncias que Hirata Chico ha acumulado hasta hoy por la forma en que manejó las arcas públicas durante sus tres años al frente del municipio. 

Cinco de esas denuncias se interpusieron en el fuero federal, las otras ocho en el fuero local. 

Hoy, de todos esos procesos sólo cuatro siguen abiertos, todos en el ámbito estatal. 

Cuando la periodista intentó averiguar por qué ocho denuncias fueron archivadas, a pesar de que la propia Auditoría Superior de la Federación había denunciado el desvío de recursos y el órgano de control interno en Ensenada, se topó con lo que ella misma define como una “cadena de complicidades” que pareciera imposible de romperse.

Agregó que este hecho es una contradicción del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que en su discurso aseguró que en su gobierno no iba a perdonar a los corruptos y cuando se le presenta un caso responde que no va a presentar querella.

En el ámbito local, el Órgano de Fiscalización de Baja California, que en su momento le rechazó las cuentas públicas al gobierno de Hirata, así como la Sindicatura Municipal, no han exigido que se reabran los expedientes cerrados.

Estos son algunos de los eslabones de esa cadena de corrupción que Lamas encontró durante su investigación: 

  • Realizar solicitudes a través de la ley de acceso a la información no garantiza que las dependencias obligadas a dar respuesta lo hagan ciñéndose a la ley.

    Las leyes de transparencia federales no garantizan, por ejemplo, que los sujetos obligados no recurran a diferentes artilugios para negar la información o dilatar su entrega. Durante esta investigación no fue necesario recurrir a solicitudes de información para dependencias estatales porque la información sobre los procesos del fuero común se consiguieron por otra vía.  

  • En el caso de Hirata Chico, los funcionarios del ayuntamiento que interpusieron las primeras denuncias en su contra (sindicatura) no dieron el seguimiento adecuado al proceso, por ignorancia o porque, por alguna razón, repentinamente perdieron interés en hacer justicia, según Lamas.

    Lo responsables de Sindicatura pudieron haber exigido a la ASF que revisara su decisión de no interponer denuncias en contra de Hirata Chico, pero no lo hicieron, quizá por desinterés o con la idea de que si a la ASF no quería interponer querella por dinero de la federación, ellos podían enfocarse en los procesos que tenían contra el ex alcalde en el fuero local. 

  • Hacer contacto con funcionarios de instancias federales encargadas de castigar el desvío de recursos no es sencillo para alguien que vive, como en este caso, en Ensenada.

    Con las autoridades de procuración de justicia estatales, a pesar de su cercanía, los resultados fueron más o menos los mismos. Lamas encontró poco interés de los responsables de la subprocuraduría en Ensenada para hablar del caso. De manera no oficial le informaron que tres de las denuncias contra el ex presidente municipal de Ensenada se había archivado por falta de elementos probatorios.

    Sin embargo, se abre la posibilidad de conocer de cerca la manera en la que está operando la justicia local en este caso. Este mes se llevará a cabo la primera audiencia en uno de los casos que aún están abiertos contra el ex funcionario y será un momento inmejorable para darle seguimiento periodístico al asunto.

  • Además, en un país donde algunos casos de saqueo de recursos pueden implicar miles de millones de pesos, quizás los 500 millones que se habrían esfumado con Hirata no ameritaban de las autoridades federales la movilización requerida para imponer, finalmente, una sanción en su contra, considera la reportera.

En el caso de las tres denuncias en el nivel local que fueron archivadas, la respuesta (no oficial) de la fiscalía es que no encontraron elementos probatorios para enjuiciar a Hirata Chico.  

Fotografías.- Edgar Lima.

La apuesta por las investigaciones locales

A principios de este año, Lamas decidió presentar su propuesta de investigación sobre el exalcalde de Ensenada para competir por, y finalmente obtener, fondos del Border Hub para financiar su proyecto. 

Podría haber propuesto una historia sobre corrupción en el estado, gobernado entonces por el panista Francisco “Kiko” Vega, quien no deja de acumular acusaciones en su contra. Pero no, Lamas quiso investigar en su municipio, en Ensenada.   

Tuvo varias razones para hacerlo:

Primero, que, aunque 500 millones de pesos pudieran parecer poco si se les compara con la magnitud del saqueo histórico que ha sufrido el país, invertir esa suma adecuadamente hubiera hecho una enorme diferencia en la vida de miles de personas que sobreviven en condiciones de precariedad, especialmente en el sur del municipio. 

Ensenada tiene 600 kilómetros de extensión de norte a sur, pero las comunidades más rezagadas son las del sur. 

La reportera se dio a la tarea de constatar el daño provocado por los desvíos de recursos y comenzó un recorrido a 400 kilómetros, en Villa Jesús María, que colinda con el estado de Baja California sur. 

En esta zona la falta de agua potable, alumbrado público y de infraestructura educativa son una constante. 

Las familias abren las puertas de sus hogares de par en par a cualquiera que llega con la más mínima promesa de ayuda. Casi todas las familias dependen en ese lugar de la actividad pesquera: El Mármol, San Quintín, Vicente GUerrero, Camalú, El Rosario y Punta Colonet. 

Más al norte, en la comunidad de La Misión, hay mayor necesidad de áreas recreativas porque la economía es más versátil; se nutre del turismo, de la actividad agrícola y de la ganadería, no obstante, las obras que se quedaron a medias son recuerdo de las promesas incumplidas.  

Lamas también quería escribir sobre el dinero perdido en la administración de Hirata Chico porque las denuncias de desvíos de recursos en contra del ex alcalde y de quien fuera su tesorero, Samuel Jaime Aguilar, después de un par de años, comenzaron a meterse en el cajón del olvido. Y Lamas sintió que debía hacer algo para impedirlo.   

Olvidar los presuntos desvíos de Hirata Chico, piensa, hubiera sido como otorgar una licencia a sus sucesores para que siguieran con el saqueo. Y parece que Lamas tiene razón. 

Después de tres años en el cargo, Hirata Chico entregó la alcaldía a otro priista, Marco Antonio Novelo, quien después de sus tres años de gobierno fue sustituido, recién el 1 de octubre, por el nuevo alcalde, el morenista Armando Ayala. 

Hoy, contra Novelo existen por lo menos 35 observaciones por parte de la AuditorÍa Superior de la Federación por mal uso de recursos públicos.  

Insistir en las investigaciones contra Hirata Chico, de cierto modo, es colocar a Novelo y a quienes vengan después de él, también, en la mira de la rendición de cuentas.

Investigar a Hirata Chico, además, le dio a Lamas la oportunidad de construir una historia con la que pudiera reflejar el impacto negativo que la corrupción tiene directamente en la vida diaria de las personas. 

Cuando se trata de alta corrupción, esa que está relacionada con grandes carreteras, con lujosos aeropuertos, con grandes obras de infraestructura, suele ser difícil identificar las consecuencias que esos actos tendrán en la gente.  

Pero, “cuando la corrupción se traduce en una calle que no se pavimentó, en una toma de agua potable que no se instaló, en un salón de clase que seguirá sin luz, las consecuencias se aprecian de inmediato, porque impactan la vida diaria de personas que necesitan todo”, dice Lamas. 

Razón para el optimismo

Karla Lorena Lamas se siente insatisfecha porque no pudo explicar del todo el modus operandi que habría permitido a Hirata Chico desvanecer 500 millones de pesos durante su gestión. Pero su investigación le ha dejado satisfacciones.  

Primero, porque su texto puede servir como un estímulo para un gremio periodístico que en Ensenada se fue desdibujando conforme avanzaba el gobierno de Kiko Vega, un gobernador que ejerció gran presión y control sobre los medios de comunicación a través de los dineros públicos, de acuerdo con Lamas. 

Los pocos reporteros interesados aún en hacer periodismo de investigación, además, podrían encontrar en el reportaje de Lamas una buena razón para buscar fondos que, como a ella, les permita emprender proyectos similares.

También, su reportaje podría encender nuevamente la chispa de la rendición de cuentas en el caso Hirata Chico, especialmente si se toma en cuenta que hay por lo menos cuatro denuncias en su contra que aún están activas. 

“Hay que sentar un precedente. Tenemos que seguir el tema, especialmente para que ninguno de estos personajes pueda volver a la administración pública”, dice Lamas.

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

¿Qué fue lo más importante que aprendiste con esta investigación? 

  • Que es difícil entender la cadena de complicidades que crean las autoridades. Pides datos por transparencia y ellos reservan la información. Cuando una autoridad pone una denuncia contra un funcionario o ex funcionario invita a toda la prensa para dar la noticia, pero después, cuando no dan seguimiento y los casos se caen, simplemente ocultan la información. Siempre que a una autoridad no le convenga que algo se sepa, va a ser difícil averiguarlo. 

¿Qué te puso contenta durante el proyecto?

  • Evidenciar que la Auditoría Superior de la Federación no había hecho su trabajo. La ASF era la responsable de interponer las denuncias contra Hirata Chico ante la Fiscalía General de la República, y no lo hizo. Eso no se sabía, yo lo descubrí. Me hizo feliz evidenciarlos. 

¿Qué ocurrió durante la investigación que no esperabas?

  • No esperaba encontrarme con tantas denuncias en contra del exalcalde, y que tantas hubieran sido archivadas. 

¿Hubo algo que te frustrara? 

  • Muchas cosas. Siempre que quise meterme a fondo para saber por qué no se había procedido en contra Hirata Chico, me encontraba con funcionarios que no entendían lo que les decía. Aceptaban hablar conmigo sólo para ofrecerme las denuncias que yo ya tenía. Cuando hablé con el órgano de control interno en el municipio, ni siquiera sabían que la Fiscalía ya se había desistido. Pedir una entrevista y ver cómo pasan una, dos, tres, cuatro semanas y no te la dan, es terrible. 

¿Qué hubieras hecho diferente?

  • Me hubiera ido a México y me hubiera metido a la sede la Auditoría Superior de la Federación, para esperar lo que fuera necesario hasta que un funcionario me explicara exactamente por qué no procedieron contra Hirata Chico.

    En el caso de las denuncias locales, Lamas tuvo acceso a la Procuraduría General de Justicia de zona Ensenada, donde obtuvo la información de los casos archivados y de los expedientes que siguen abiertos. 

¿Qué recomendarías a otros colegas que están trabajando ahora en sus proyectos?

  • Que tengan muy afianzado el tema. Hay que estar seguros de que lo que estamos investigando es real y tener una idea de cómo lo podremos demostrar y,
  • Pedir la ayuda de un experto si necesitamos entender bien, por ejemplo, un documento. En los documentos hay información que puede quedar oculta a nuestros ojos. Necesitamos que los vea gente que sepa todo del tema. 

FIN

Vea el reportaje especial “Hirata, de profesor a político evasor de la justicia” en https://www.borderhub.org/hirata-de-profesor-a-politico-evasor-de-la-justicia