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En memoria del periodista Alan Aviña

La madrugada de este sábado 12 de diciembre murió en Hermosillo, Sonora, el periodista Alan Gonzalo Aviña Valenzuela por complicaciones provocadas por Covid-19.

A Aviña le sobreviven su esposa Karen Silva, su hijo Emiliano, sus padres y cuatro hermanos, de acuerdo con una nota de Uniradio, medio en el que laboró.

Sociólogo de formación, Aviña, nacido en Guaymas el 10 de enero de 1990, dedicó al periodismo los últimos años de su vida, durante los cuales trabajó para medios como Grupo Acir, el diario Expreso, hasta llegar a la Dirección de Noticieros de TV Azteca Sonora. Fue también columnista de Proyecto Puente.

En junio de 2019 Aviña participó en el taller de periodismo en la capital de Sonora, realizado por el Hub de Periodismo de Investigación de la Frontera Norte (Border Hub), un programa del International Center for Journalists en alianza con el Border Center for Journalists and Bloggers, con el auspicio de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional.

Alan Aviña, Hermosillo, Sonora, Border Hub

Al centro de la imagen, Alan Aviña, su esposa Karen y su hijo Emiliano, acompañados de Antonio García Viera (extrema izquierda), Ramsés Tamayo, Erika Llaguno y Gabriela Medina, todos miembros del Border Hub, camino al Investigatón de 2019 en Tijuana.

Días después, el reportero presentó una propuesta de investigación al Border Hub, el programa insignia del Border Center for Journalists and Bloggers, enfocado en el empoderamiento de periodistas de toda la frontera norte para investigar corrupción en la región.

Durante el investigatón realizado por el Border Hub el siguiente agosto en Tijuana, Aviña definió con claridad su proyecto. 

Comenzó en ese momento a trabajar en una investigación que terminaría por convertirse en una de las historias con mayor impacto publicadas hasta hoy como parte del proyecto del Border Hub.

Su reportaje, publicado el 16 de diciembre de 2019, reveló el desvío de recursos millonarios que deberían haberse destinado a la atención de los sobrevivientes y los familiares de las víctimas de uno de los hechos más trágicos en la historia reciente del país: el incendio de la guardería ABC en Hermosillo, ocurrido el 5 de junio de 2009, que se cobró la vida de 49 niñas y niños y dejó profundas heridas físicas y sicológicas en cientos de personas más.

Aviña logró identificar con claridad en su historia a Marcela Fimbres como una de las responsables del desvío de recursos, el cual operó, esencialmente, a través contratos asignados a familiares que cobraron medicamentos y servicios médicos a sobreprecio.

Fimbres terminó siendo separada de la dirección del Centro de Atención Inmediata para Casos Especiales (CAICE), organismo encargado de garantizar el tratamiento de los sobrevivientes del incendio y de sus familias.

Tras su publicación, el texto de Alan nutrió de manera importante la ola de indignación popular que, a finales de 2019 y principios de 2020, exigió al gobierno federal un castigo ejemplar a los involucrados en actos de corrupción relacionados con el incendio y una reparación del daño integral para las familias de las víctimas y los sobrevivientes.

Producto de ese clamor, en marzo de 2020 el presidente Andrés Manuel López Obrador decretó atención médica y pensiones vitalicias para las víctimas del incendio y prometió reunirse con el Fiscal General de la República para analizar el avance de las investigaciones judiciales relacionadas con la tragedia.

En una entrevista con el Border Center, posterior a la publicación de su historia, Aviña confesó que en algún momento pensó que hasta en un país como México la corrupción tenía límites.

Mientras trabajaba en su historia pensó varias veces que no hallaría nada, que era imposible que alguien pudiera robar el dinero de las víctimas del incendio.

Después de publicar su texto, dijo Aviña con pena, se dio cuenta de que estaba equivocado.  

Alan Gonzalo Aviña Valenzuela murió este sábado a los 30 años de edad, después de una trayectoria periodística breve, quizás, pero intensa y comprometida. 

Deja un enorme vacío en su familia y en sus amigos. También en sus colegas y en quienes tuvimos la fortuna, en algún momento, de trabajar con él en el Border Hub.

El trabajo de Alan y su compromiso con el periodismo es y será siempre para nosotros un ejemplo y una inspiración.