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La historia detrás de la historia: Lucrar con las víctimas

Alan Aviña pensaba que incluso en un país como México la corrupción tenía límites, que había espacios que, de ninguna manera, podía contaminar. Pero la investigación que realizó para el Border Hub durante los últimos tres meses le demostró que, tristemente, estaba equivocado.

La corrupción en México no conoce límites.

Esta es la historia de cómo Aviña encontró esa ausencia de límites:

El 5 de junio de 2009 ocurrió una de las peores tragedias humanas en la historia de México. Un total de 49 niños, de entre cinco meses y cinco años de edad, murieron quemados o asfixiados cuando se incendió la guardería donde sus padres los habían dejado la mañana de ese viernes.

La tragedia de la Guardería ABC, una guardería subrogada del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), dejó también 106 niños heridos, algunos con graves daños irreversibles y a cientos de familias con un dolor inconmensurable.

Poco después del siniestro, el Instituto creó el Centro de Atención Inmediata para Casos Especiales (CAICE), que daría atención médica, física y emocional a los miembros de las mil 23 familias que resultaron afectadas, directa o indirectamente, por la tragedia.

El CAICE costearía, por ejemplo, los viajes de los niños sobrevivientes a hospitales especializados en el extranjero, medicamentos para atender quemaduras, adecuaciones en los hogares de los niños que hubieran perdido movilidad e, incluso, terapias sicológicas para tratar a quienes presentaran trastornos de estrés postraumático, entre muchas otras cosas.

El centro operó sin inconvenientes aparentes durante años, pero, en 2017, la madre de uno de los niños fallecidos en el incendio pidió al IMSS el desglose de todos los gastos que el CAICE atribuyera a su atención, a la de su esposo y a la de sus dos hijos.

En marzo de 2018, la mujer recibió un legajo con más de mil 500 hojas con facturas emitidas por proveedores del centro. Empezó a revisar los documentos y lo que encontró fue ruindad.

Por una crema que valía 600 pesos el centro reportaba un gasto de mil 800. Poco tiempo después, habían facturado dos de las mismas pomadas por 4 mil 292 pesos.

El proveedor que vendió esas cremas al CAICE era Omar Cuitláhuac Flores Carrillo.

En el expediente de gastos de otra familia, al que Aviña tuvo acceso, el mismo proveedor había facturado otros medicamentos con un claro sobreprecio. Una factura del 1 de diciembre de 2015 muestra que vendió tubos del antinflamatorio Voltaren a 620 pesos cada uno, cuando su valor en el mercado en ese momento no rebasaba los 137 pesos.

Omar Cuitláhuac Flores Carrillo también le vendió al CAICE jabones antibacteriales de 30 pesos en 495 pesos cada uno y balones de basquetbol en 850. También le cobró al centro 3 mil 750 pesos por 15 aros hula hula y 4 mil 800 pesos por 10 sacos grandes para carreras.

La información, hasta ahí indignante, cobró un cariz casi obsceno cuando se descubrió que Omar Cuitláhuac Flores Carrillo era esposo de Mayra Fimbres Ibarra, hermana de Marcela Fimbres Ibarra, administradora del CAICE desde el año 2012.

Pero la cosa no quedaba ahí. Omar Cuitláhuac no fue el único pariente político de Marcela Fimbres que sacó provecho de la desgracia de los sobrevivientes de la tragedia de la Guardería ABC.

El hermano de Omar, Cuauhtémoc Flores Carrillo, casado con Luz María Fimbres, otra hermana de la administradora del centro, recibió también adjudicaciones directas del CAICE, y al banquete de sobreprecios se sumó la madre de ambos, Ana Alicia Carrillo Navarro.

En 2017, Carrillo Navarro se registró como proveedora del centro, a pesar de que no se encontró registro que la validara como proveedora del estado, la federación o del IMSS; tampoco estaba inscrita en el Registro Público del Comercio.

Eso no fue obstáculo para que en su primer año como proveedora recibiera un millón 88 mil pesos en adjudicaciones directas del CAICE, por servicios de conferencias, catering y venta de cremas especiales.

Sólo en junio de 2017, Carrillo Navarro obtuvo por adjudicación directa un contrato, al que Aviña también tuvo acceso, para participar como conferencista en las “dinámicas de integración del personal del CAICE”. Carrillo Navarro cobró 173 mil 536 pesos por sus servicios, entre los que incluyó el material de apoyo y logístico, el café y los aperitivos.

Un mes después, el 17 de julio, emitió una factura por seis tubos de crema Keracnyl PP, a un precio por unidad de 980 pesos, cuando en establecimientos comerciales el mismo producto tenía entonces un precio de 408 pesos.

Las airadas quejas de los padres y madres de familia que descubrieron el esquema de saqueo de los recursos que deberían destinarse a las víctimas del incendio, obligó a las autoridades a revisar las cuentas del centro.

El informe de la cuenta pública del CAICE en 2017, el único año que le ha sido auditado a esa institución, arrojó un patrón de irregularidades que aumentaron el agravio de las familias:  

  •  Compra de bienes y servicios realizadas sin cotizaciones o investigaciones de mercado que aseguraran el mejor precio posible.
  • Obras realizadas sin contratos de por medio.
  • Adjudicaciones realizadas sin seguir los procesos debidos.
  • A un solo contratista se le asignaron 105 solicitudes de trabajo para adecuaciones y mantenimiento de mobiliario por cuatro millones 461 mil pesos.
  • Contratos para traslado de pacientes, hospedaje y alimentación por 9 millones 121 mil pesos asignados a una misma empresa por adjudicación directa.
  • Adquisición de productos dermatológicos con un costo de 683 mil 7 pesos, cuyo valor real era de 397 mil 8 pesos, es decir, el CAICE pagó 239 por ciento más que el valor real.
  • Compras de medicamentos y productos dermatológicos por 834 mil pesos que en realidad costaban 342 mil pesos. Y la lista sigue.
  • Otra madre de familia que pidió al IMSS los gastos que el CAICE reportó por la atención de su hija, una de las sobrevivientes del incendio, recibió en 2018 más de mil 700 facturas por 12 millones de pesos.

“Facturaron 100 piezas de Voltaren gel, a 620 pesos cada una, y mi hija no usa la crema. Hay facturas por plantillas ortopédicas que no necesita, protectores solares, cremas y valoraciones médicas de hasta medio millón de pesos”.

A la misma familia le cobraron jirafas de papel para medir la altura de los niños en mil 480 pesos y le cargaron la construcción de una banqueta en su casa que no existe.

 El 16 de abril de 2018, un mes antes de que los padres y madres de familia denunciaran públicamente el escándalo de los sobreprecios, Marcela Fimbres Ibarra fue destituida como directora del CAICE, después de 10 años al frente de la institución.

El brete obligó al entonces director nacional del IMSS, Tuffic Miguel Ortega, a reunirse con las familias, a las que aseguró que el Órgano de Control Interno del Instituto realizaría una investigación a fondo del caso.  

A través de solicitudes de información usando la ley de transparencia, Aviña descubrió que, hasta el momento de publicación de este reportaje, la División de Investigaciones Laborales, Amparos y Juicios Foráneos del IMSS no ha abierto ninguna investigación contra la ex funcionaria.

Lo mismo le respondieron la Jefatura de Servicios Jurídicos de la Delegación estatal del IMSS y la Secretaría de la Función Pública.

Aviña dice que su investigación le permitió entender que en la vida sí hay un dolor más grande que perder a un hijo en una tragedia como la de la Guardería ABC: el dolor de perder un hijo y vivir después para ver cómo las autoridades se burlan una y otra vez de su memoria.

“Si hay un tema en el que el gobierno mexicano no podía permitirse, de ninguna manera, que hubiera corrupción, era en el de la atención a los sobrevivientes de la Guardería ABC. Y lo permitió”, dice.

Ninguno de los responsables de alto nivel del incendio, dice el reportero, ha pisado la cárcel después de más de 10 años de los hechos.

La ex administradora del CAICE fue destituida hace ya más de un año, un año en el que el nuevo gobierno federal seguramente tuvo ya conocimiento del saqueo al centro.

Los responsables de ayer y hoy de esta tragedia continuada que es la guardería ABC, según Aviña, caminan por la calle en total libertad mientras decenas de padres de familia acumulan años y años sin poder abrazar ni besar a sus hijos.

La promesa de impunidad en el caso del CAICE, es tan grande como la impunidad de que han gozado quienes por acción u omisión hicieron posible que se iniciara el funesto fuego del 5 de junio de 2009.

“Lo pensé muchas veces, pensé que había espacios donde no cabía la corrupción, pensé que tenía que haber un mínimo de pudor para que los funcionarios no se robaran, por ejemplo, el dinero para atender a los sobrevivientes de la tragedia de la guardería. Y me equivoqué”.  

 

Preguntas y respuestas

Tu investigación te llevó a concluir que la corrupción en México no tiene límites…

Lo que pasó con el CAICE es una evidencia ineludible de que la corrupción está en todos lados. La corrupción no tiene límites, esos límites sólo pueden empezar a construirse con controles administrativos sólidos y eficaces, con transparencia.

En 2009, poco después del incendio, el entonces director del periódico Expreso, Juan Carlos Zúñiga, escribió un editorial en el que decía que esperaba que la tragedia no hubiera sido producto de la corrupción. Poco tiempo después nos fuimos enterando de que, tristemente, sí había sido producto de la corrupción.

Fue la corrupción la que permitió que una guardería se instalara en un galerón con peligros obvios y latentes para los niños, fue la corrupción la que impidió que se hiciera justicia, la que permitió que los dueños de la guardería no estén en la cárcel, la que permitió que se robaran el dinero del CAICE. La madre de toda esta tragedia sigue siendo la corrupción.

¿Cómo tomaron los padres el agravio del CAICE, después de años de soportar el dolor de perder a sus hijos?

Los papás saben mucho sobre corrupción. Han sido utilizados por gobiernos de todas las siglas partidarias, han sido divididos. No les ha sido fácil, a 10 años, digerir la tragedia.

Uno podría pensar que no puede haber dolor más grande que perder a un hijo en un incendio en una guardería, pero sí hay un dolor más grande que ese, el dolor de haber perdido a un hijo en un incendio y que los funcionarios se burlen una y otra vez de la memoria de los niños.

No sólo fue la muerte trágica de todos esos niños, ha sido la falta de justicia y la corrupción que sigue, lo que hace que la tragedia se vuelva permanente. Imagínate vivir con eso todos los días.

¿Crees que se castigará el manejo irregular de los recursos del CAICE?

Lo veo complicado. El nuevo gobierno tiene información muy clara de estas irregularidades desde hace por lo menos un año y sólo se ha dado una denuncia contra un contratista que ni siquiera está radicada. La responsabilidad no es sólo de Marcela Fimbres, creo que hay más políticos involucrados, pero nadie ha procedido ni siquiera contra ella. No hay procesos administrativos en su contra, no hay nada en la Auditoría Superior de la Federación, nada. Espero que mi reportaje ayude a que suceda algo.

¿Cuáles fueron los mayores hallazgos de tu historia?

Fueron varios:

  • La facilidad con que se pueden realizar compras a sobreprecio dejando serios daños al erario. Que se haya perdido todo ese dinero afecta a muchas de las familias de las víctimas, porque significa menos recursos para los medicamentos que necesitan, reduce las posibilidades de que la atención que les dan sea la adecuada, de que vayan a mejores médicos… 
  • La facilidad con la que se puede armar una red para desviar o mal utilizar recursos públicos. Una mujer llega a un puesto y le dice a su gente cercana “ármate una empresa” y empieza a pagarle 50 mil pesos por un servicio que sólo vale 10 mil, y así lo hacen por años. La pregunta es ¿cómo pudo operar una institución con esta desfachatez sin que nadie se diera cuenta, sin que ningún mecanismo de fiscalización se haya dado cuenta, incluso tratándose de un tema en el que la sociedad tiene puesto el ojo. 
  • Antes de que los padres descubrieran los sobreprecios yo me pregunté varias veces si era posible que hubiera corrupción en el manejo del dinero para las víctimas, pensaba que había lugares en los que la corrupción no tenía lugar. Me equivoqué.

¿Qué problemas enfrentaste durante tu investigación?

El peor fue tener el pensamiento constante de las consecuencias que la investigación podía tener para los padres. Uno sabe que siempre debe cuidar a sus fuentes, pero en este caso yo tuve que estarme cuestionando todo el tiempo si no estaba poniéndolos en peligro, si lo que estaba haciendo podría generar represalias contra ellos.

Cuando se publicó un primer texto sobre el tema en 2018, lo primero que pasó fue que el IMSS canceló los servicios médicos a algunos papás. Había mamás que tenían procesos médicos con psiquiatras por el estrés postraumático y les avisaron que ya no les podían subrogar al siquiatra. De un día al otro les suspendieron los medicamentos controlados. Había niños con problemas pulmonares que tenían ya programadas intervenciones, que de pronto se cancelaron, papás con diabetes a los que les dijeron ya no vas a tener los medicamentos originales, ahora te vamos a dar genéricos. 

También, que siempre tuve en la mente que una familia o grupo que gana millones de pesos al año tiene la capacidad de pagar a alguien para hacerte daño. Si alguno de los contratistas tiene una reacción equivocada con la publicación, creo que podrían hacer daño.

Es probable que se esté destapando una red de corrupción en la que estén involucrados funcionarios de mayor nivel, una red que se pueda ver afectada con el reportaje y es posible que la reacción sea fuerte. 

Otro fue el acceso a los datos. Si utilizas una palabra incorrecta en las solicitudes de información, las autoridades pueden burlar su obligación de entregarte los datos. Acceder a la información a través de transparencia sigue siendo complicado, uno tiene que persistir mucho para que ocurra.

Por el lado de las familias, también fue difícil. Ninguna de las dos mamás con las que hablé quiso dar su nombre por temor a represalias, y lo entiendo. Fue difícil llegar a ellos y convencerlos de lo que quieres hacer, de que vale la pena, porque es muy fácil que los pongas en peligro.

¿Cuáles fueron los mayores aprendizajes que obtuviste al hacer esta investigación?

Que para hacer investigación se necesita:

  • Tiempo: las investigaciones no se hacen con el reporteo diario, andar en la calle es necesario, pero se requiere mucho más. Tenemos que aprender a sentarnos, a reflexionar sobre nuestras historias, a replantear las hipótesis, a hacernos preguntas todo el tiempo sobre nuestra investigación.
  • Dinero: las investigaciones cuestan y sería importante que las empresas donde trabajamos buscaran recursos como los que el Border Center nos ofreció. Hay organizaciones que tienen fondos para esto y hay que buscarlos permanentemente.
  • Acompañamiento: me hubiera gustado más trabajar con otro periodista a mi lado y repartir tareas y riegos. Me hubiera gustado tener a alguien con quien pudiera platicar más de mi proyecto. A veces uno se mete tanto en su investigación que todo lo que escribimos nos parece suficientemente claro y puede que no sea así.
  • Editores: sabía que era importante tener uno, pero ahora me parece esencial. Todo es más fácil cuando los proyectos son colaborativos. 

 

Ahora que llegas al final, ¿hay algo que hubieras hecho diferente?

No debí esperar tanto para buscar recursos para hacer mi investigación. No lo hice antes por una especie de miedo, por no saber cómo funcionaban programas como el Border Hub. Tardé mucho en decidirme a buscar fondos. Si pudiera hacer algo diferente sería buscarlos antes. 

¿Qué le recomendarías a otros colegas del Border Hub después de tu experiencia?

Que trabajen en conjunto, que compartan lo que tienen, que crean más en la integridad de los colegas, que dejemos el ego. El trabajo colaborativo garantiza mayor calidad en las investigaciones, se distribuyen mejor el trabajo y las responsabilidades.

También, que nos sigamos preparando. 

Por último, les diría que es fundamental seguir buscando fondos. Siempre tuve la idea de que proyectos de este tipo eran sólo para periodistas de medios grandes como El Universal o para iniciativas como Animal Político donde hay periodistas con mucha experiencia. Hay oportunidades para quien quiera aprovecharlas, si tu historia vale la pena.

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FIN

Escuche el episodio sobre esta investigación en el podcast del Border Hub:

 https://soundcloud.com/user-609994903/corrupcion-y-nepotismo-en-la-guarderia-abc

Ve la investigación de la Guardería ABC en

https://www.borderhub.org/noticias-especiales/nepotismo-familiares-de-funcionaria-del-imss-se-enriquecieron-con-tragedia-de-guarderia-abc