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La historia detrás de la historia de Antonio García Viera

Antonio García Viera pensó varias veces que su investigación no iba a ningún lado. La idea de abortar la misión pasó por su cabeza más de una vez.

La suya fue la primera investigación subvencionada por el Border Hub y el International Center for Journalists que desechó la hipótesis original y estableció una nueva tesis para ser demostrada, con mucho menos tiempo del que tenía al principio. 

Antonio había planteado demostrar los enormes beneficios económicos obtenidos de la administración de Claudia Pavlovich, por parte de una familia con una añeja cercanía con las élites políticas y económicas en Sonora. 

Pero las evidencias no soportaron la sospecha y Antonio tuvo que volver a empezar de cero.  

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Aunque su hipótesis original se cayó, sus primeras indagaciones le sugirieron que podría haber una historia de beneficios irregulares, pero en el gasto que el gobierno del estado dedicaba a empresas que prestaban el servicio de seguridad privada. Y hacia allá apuntó sus baterías. 

Después de tres meses de investigación, Antonio descubrió que el gobierno del estado había gastado en la seguridad privada de sus diferentes Secretarías y dependencias 122 millones de pesos en 2018, un aumento considerable comparado con el recurso destinado para el mismo fin en 2015, cuando la suma llegó a 77.4 millones de pesos. 

Pavlovich, quien asumió el cargo el 15 de septiembre de 2015, habrá gastado un total de 340 millones de pesos en seguridad privada en los primeros cuatro años de su administración.

De esa suma, 170 millones, es decir, la mitad, se habrían pagado sólo a dos empresas: Servicio Integral de Seguridad Privada, conocida como SISPS, y Excelencia en Seguridad Privada FASA.

Ambas firmas, de acuerdo con los hallazgos de Antonio, miembro del equipo editorial de www.elmalpensado.mx, son dirigidas por familiares políticos de la actual gobernadora.  

Enunciar los principales hallazgos de su proyecto, ahora que Antonio llegó al final de su reportaje es más sencillo que el proceso de investigación que los hizo posibles.  

Antonio compartió con el Border Center for Journalists and Bloggers algunos detalles de su recorrido por esta investigación que, cree él, podrían aportar ideas a otros colegas que se embarquen en un proyecto similar.  

Antonio comenzó por crear una base de datos de Excel para ir teniendo idea de lo que requeriría su investigación, antes de enviar una sola solicitud de información.

En esa base de datos incluyó los contratos con empresas de seguridad privada que firmaron varias secretarías del estado en los últimos años.

El muestreo le permitió establecer una tendencia clara de aumento en el gasto de seguridad privada en los primeros tres años de la administración de Pavlovich.

Esa tendencia le permitió anticipar el hallazgo de un patrón similar si analizaba los recursos destinados a ese rubro por parte de todas las secretarías y dependencias del estado.

El muestreo inicial, además, le permitió identificar ya a algunas empresas de seguridad privada que habían obtenido importantes beneficios gracias a la firma de contratos con oficinas del gobierno.

En este momento, Antonio decidió enviar solicitudes de información sobre el gasto en seguridad privada, en el periodo 2012-2018, a más de 90 secretarías y dependencias del estado, excluyendo a organismos e instituciones autónomas, como la Universidad de Sonora o el Instituto Estatal Electoral.

Anticipándose a la labor de sistematización de los datos, Antonio tuvo cuidado en pedir a las dependencias que utilizaran en sus respuestas un formato de Excel con columnas predeterminadas con valores como fecha, nombre de la empresa contratada, número de contrato o factura, monto del gasto, etc.  

Recibió un total de 50 contestaciones a sus solicitudes. Algunas dependencias no tenían presupuesto para seguridad privada y, entre 10 y 12 de las entidades consultadas simplemente decidieron no responder.

Para subsanar la falta de respuestas de algunas dependencias, Antonio decidió consultar las cuentas públicas de los años incluidos en su muestra y hacer un rastreo en el sistema Compranet. Así pudo obtener la información que le fue negada.

Entonces tuvo que resolver otro problema. Alrededor de 60 por ciento de las respuestas llegaron no el formato de Excel, como había solicitado, sino en archivos de imagen, en su mayoría PDFs, que dificultaron el vaciado automático de la información a su base de datos.

De una buena parte de las imágenes pudo extraer los datos utilizando programas de reconocimiento óptico de caracteres (OCR), pero la mayoría de las respuestas implicó vaciado a mano de los datos.

***

Antonio recurrió, como estrategia, a solicitar a las dependencias una partida de gasto más amplia, que incluía seguridad privada pero también muchos otros rubros.

“No queríamos alertar a la gente del gobierno sobre lo que estábamos buscando en realidad”. 

El reportero requirió en sus solicitudes prácticamente todo lo que las dependencias gastaron en servicios profesionales, por ejemplo, en asesoría contable, asesoría jurídica e incluso servicios de limpieza.

La estrategia tenía como objetivo que las dependencias no pudieran identificar que el objetivo de la investigación era el gasto en seguridad privada.  

Antonio tenía la sospecha de que algunas dependencias podrían haber entregado contratos a empresas de seguridad privada por adjudicación directa de manera indebida. 

Si en sus solicitudes sólo requería el concepto de seguridad privada, pensaba Antonio, las dependencias podrían generar documentos extemporáneos para justificar la firma de contratos sin que mediara una licitación.

Pero si la dependencia tenía que entregar información de varios rubros, el trabajo que tendrían que hacer para generar esas justificaciones extemporáneas sería más difícil de completar.

El caballo de batalla en la investigación de Antonio fue Excel. Había manejado tablas dinámicas en el pasado y la experiencia sirvió para, una vez completada la captura de los datos, poder cruzar la información, e identificar los nombres de las empresas más beneficiadas por el gobierno de Sonora.

En esta etapa, uno de los obstáculos más grandes que tuvo que sortear Antonio fue el hecho de que una misma empresa era referida con nombres diferentes por las dependencias auscultadas.

Tuvo que dedicar horas a la homologación de nombres, fechas y términos para que la base de datos pudiera hacer los cruces de datos adecuados.

“Hubo días en que pasamos seis horas sólo vaciando datos para darles forma, pero al final eso nos permitió identificar perfectamente a las empresas más beneficiadas por el gobierno”, dice Antonio.  

Hubo días en que el ánimo parecía esfumarse. Después de requerir información a más de 90 dependencias, la espera por las respuestas pareció interminable. Había poco que hacer en el interim, Antonio sentía que no avanzaba. 

Después, en un periodo de solo ocho días, recibió de golpe las respuestas de prácticamente todas sus solicitudes y ahora el tiempo parecía poco para procesar todos los datos.

Comenzaron ahí jornadas interminables de captura de la información. Ahora, Antonio sentía que dedicaba una eternidad a nutrir la base de datos, cuando su instinto periodístico lo urgía a levantarse del escritorio para ir a investigar a las empresas beneficiadas de seguridad beneficiadas por Pavlovich

Antonio dice que, al final, valió la pena terminar de nutrir sus hojas de Excel. 

Con la seguridad de tener identificadas a las empresas más beneficiadas por el gobierno dedicó todo su tiempo a investigarlas. 

Determinó la fecha de creación de cada una, el nombre de los socios fundadores, el proceso de cambio de accionistas que ambas sufrieron con el paso del tiempo y, lo más importante, la relación que existía entre sus responsables y la gobernadora del estado.

Esa información puso punto final a una investigación que dejó a Antonio una lección, por encima de muchas: el periodismo de investigación no puede hacerse sin perseverancia y disciplina.

“En varios momentos pensé en mandar todo al carajo. Trabajas y trabajas y a veces sientes que todo el trabajo no te lleva a nada. Siempre hay cosas que hacer, la investigación requiere tiempo y a veces no lo tienes”, dice Antonio

Durante su proyecto, Antonio combinó las exigencias de su investigación con la responsabilidad de darle viabilidad económica e informativa a www.elmalpensado.mx, el proyecto de periodismo digital que fundó recién con su colega y amigo Ramsés Tamayo. 

También tuvo que combinar su proyecto con su responsabilidad como profesor universitario y como jefe de familia. 

“Me desanimé varias veces, pero luego llegaba información que me devolvía todas las ganas”, dice Antonio. 

“A veces empezaba a pensar que en cualquier momento me iban a pedir que regresara el dinero de la beca, pero siempre tuve el apoyo y el acompañamiento que me permitió continuar”. 

Hoy, con su investigación a punto de publicarse, dice Antonio, todo valió la pena.

Es la magia del periodismo de investigación, dice. 

Preguntas y respuestas con Antonio García Viera

¿Cuáles fueron los principales hallazgos en tu investigación?

-  El primero, la existencia de un gasto tan alto en seguridad privada. Es uno de esos gastos en los que normalmente uno no repara. Todo mundo va a las oficinas de gobierno y ve a los guardias que están en la entrada, pero creo que pocos saben que, tan sólo el año pasado, por esa vigilancia el estado de Sonora pagó 120 millones de pesos. 

-  Cómo se crearon las dos empresas que menciono en el texto, quién las creó y cómo han intentado mimetizarse con el paso del tiempo, para tratar de esconder quiénes son los socios reales.

-  En seguridad privada se está gastando más que lo que se destina, por ejemplo, al Instituto estatal de Transparencia, que es la entidad responsable de garantizar el acceso de todos a la información pública. 

-  En Hermosillo tenemos un grave problema con los baches. La alcaldesa ha dicho que con 100 millones de pesos el problema podría ser solucionado. Es decir, con 20 millones menos que lo que se gastó el año pasado en seguridad privada. 

-  Si juntamos el sueldo anual del 70 por ciento de los policías municipales de todo el estado, no llegaría a los 20 millones de pesos, en un estado con problemas de violencia muy serios. 

¿Cuáles fueron los aprendizajes más importantes que te dejó la investigación?

Primero, hacer siempre las solicitudes de información con un objetivo claro. En el caso de esta investigación, sin un objetivo claro no hubiéramos podido dimensionar la magnitud de lo que estábamos encontrando.

Al principio de la investigación pudimos conseguir bases de datos con las que determinamos que el gasto del gobierno estatal en seguridad privada era de 40 millones de pesos por año. La cifra se quedó muy corta con respecto a lo que pudimos encontrar gracias a las solicitudes de información.

La estrategia que seguimos fue preguntar sobre una partida de gasto más amplia, que incluía el de la seguridad privada y muchos otros. No queríamos alertar a la gente del gobierno sobre lo que estábamos buscando en realidad. 

Segundo, entendimos la importancia de contar con herramientas para administrar enormes bases de datos. Se nos entregó mucha información en formato de PDF, que no pudimos trasladar fácilmente a las hojas de Excel, tuvimos que hacerlo manualmente.

Hubo días en que pasamos seis horas sólo vaciando datos para darles forma, pero al final eso nos permitió identificar perfectamente a las empresas más beneficiadas por el gobierno. 

Teníamos pistas, pero la información que nos aportó el hallazgo principal llegó después de todo ese trabajo. 

Suena a que tuvieron muchas fuentes de información…

Tuvimos que analizar 6 mil 231 registros de facturas, que obtuvimos luego de enviar 90 solicitudes de información. Otras dependencias importantes, unas 12, no nos contestaron a las solicitudes, y entonces tuvimos que irnos a las cuentas públicas desde el 2013.

Tuvimos que hacer el desglose de la partida específica. Afortunadamente esa información sí fue hecha pública por el gobierno del estado. Si no, hubiera sido así, hubiéramos tardado muchísimo en el cruce de datos.

También fue necesario establecer una metodología. Revisamos muchas dependencias y varios años, era muy fácil perderte en esa montaña de datos. 

¿Cuáles fueron principales problemas que encontraron en su investigación?

-  La entrega de la información. Es común que los sujetos obligados agoten el tiempo de la entrega, se van hasta la última fecha y uno está ahí, esperando sin saber exactamente qué van a entregar, sin poder analizar la información porque no te la entregan, aunque te urja.

-  Fue difícil mantener el foco. Estábamos tan metidos en buscar información que pasaba una paloma y volteábamos para intentar averiguarlo todo sobre ella. No queríamos que se escapara nada y eso nos costó mucho tiempo.  

-  En nuestro caso la historia estaba viva. Se estuvo actualizando constantemente. Es difícil tomar la decisión de saber cuándo detenerte y dejar el resto. La asesoría del Border Hub en ese sentido fue muy útil. Cuando uno se mete en una investigación de este tipo, siente la necesidad de tener hasta el último dato del mes pasado, eso es imposible, hay que saber cuándo parar, pero es difícil. 

-  La cerrazón de los actores políticos. Nadie, ni siquiera gente de corrientes políticas contrarias a la actual gobernadora, quiso hablar del tema.  Incluso algunos diputados de oposición, cuando les cuestionamos sobre nuestros hallazgos, dijeron que ese tema no les correspondía, a pesar de que la Constitución dice que una de las principales responsabilidades de los legisladores es aprobar el presupuesto y revisar que los recursos se utilicen de manera adecuada. 

Incluso personajes del sector empresarial se mostraron más dispuestos a hablar del tema. 

Eres el primer colega del Border Hub que cambia su hipótesis con la investigación en curso, ¿cuán difícil fue el ajuste?

Teníamos la idea de que una familia estaba entre los beneficiarios principales de la actual administración. Es gente muy relacionada con las élites políticas y económicas del estado. Pero no pudimos comprobarlo y había que cambiar el rumbo. No hubiera sido ético continuar a pesar de que nos costó mucho tiempo.

¿Hay algo que no pudiste averiguar?

Sí, claro. Nos hubiera gustado saber por qué el estado beneficia a ese tipo de empresas, en dónde acaba el dinero. Una sola familia se echó a la bolsa 100 millones de pesos. Nos hubiera gustado averiguar cómo opera el mecanismo después, pero dada la naturaleza de la información, creo que sería muy complicado descubrirlo.

Algo que todavía no averiguamos es si nuestra investigación ayudará a que todo esto cambie, pero lo sabremos pronto. 

¿Si pudieras comenzar el proyecto de nuevo, haría algo diferente?

Creo que seríamos más certeros al hacer las solicitudes de información. No quiero decir que no funcionó todo lo que hicimos, pero creo que a veces puedes pedir cosas que esperas tres o cuatro semanas sin que aporten mucho. En ese tiempo pudiste haber avanzado mucho en el proyecto. 

¿Qué recomendarías a otros colegas del Border Hub después de tu experiencia?

-  Que tengan siempre muy clara la historia que quieren hacer.

-  Que aprendan a manejar el Excel, aunque no se vuelvan expertos. No tener idea de Excel es común en los reporteros, incluso algunos lo quitan de sus computadoras. El Excel ayuda a organizar y sistematizar la información, para después analizarla. 

-  Que no dejen el tema de las visualizaciones hasta el final. Hay que ir avanzando en ellas de manera paralela a la investigación. La visualización de los datos ayuda a su mejor interpretación.

-  Que tengan el valor suficiente de buscar las entrevistas con los personajes que están siendo señalados en su investigación. Es un tema primordial. No sólo por tener las dos versiones de la historia, sino para que el lector entienda mejor lo que pasa. 

Una vez escuché que a un reportero una fuente le dijo que estaba lloviendo. Otra le dijo que no. Nuestro trabajo no es decir que una fuente dice que llueve y la otra que no llueve, nuestro trabajo es abrir la ventana, mirar afuera y comprobar lo que pasa. 

¿Qué tan satisfecho te deja tu investigación?

Nos deja contentos, porque va a ser el primer gran reportaje que lanza el www.elmalpensado.mx.

Creo que este texto tendrá la potencia suficiente para que la gente nos voltee a ver y sepa que no sólo nos interesan los temas sociales, también investigar corrupción.

Ahora tendremos que estar atentos a las reacciones y empezar a identificar nuevas historias. Tenemos que estar siempre pensando en lo que viene.  

Hacer este tipo de investigaciones, comprometernos con ellas, es muy importante para Sonora. Hay varias iniciativas que lo están haciendo, entre más seamos, mejor.

La gente no está esperando lo que publiquemos, la gente está allá afuera intentando sobrevivir, pero si de pronto encuentra información como esta, puede ser que se indigne y que exija al gobierno un mejor uso de su dinero.  

Del 1 al 10, ¿cuán feliz está con el resultado de tu investigación?

Nos pondría un 8. Quizás ya pasadas las aguas de la publicación, si tiene buen impacto, podríamos ponernos más.

No soy sólo yo quien estuvo en esto. Ahí está Ramsés, que siempre tuvo tiempo para darme su opinión, consejos. Y ahí estuvieron ustedes, todos los miembros de Border Center, Jorge Luis Sierra, dándonos un espaldarazo permanente. Todo eso hace que uno se sienta importante, que uno sienta que no está solo y eso se agradece. De pronto uno siente que no va a terminar nunca, pero ahí están ustedes.  

FIN

Ve la investigación en

https://www.borderhub.org/noticias-especiales/primo-del-esposo-de-gobernadora-ha-recibido-100-mdp-en-contratos