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La credibilidad es lo más importante: Ramsés Tamayo

Hace algunos años Ramsés Tamayo no quería saber nada del periodismo, oficio en el que comenzó en El Imparcial a los 14 años. Pero se le atravesaron en la vida un proyecto de periodismo independiente (El Malpensado) y una investigación para el Border Hub sobre funcionarios sonorenses que hacen negocios con familiares, y decidió quemar sus barcos. Su ruta de vida será la que el periodismo le trace, ese periodismo de calidad que es la mejor forma de conquistar audiencias, ese periodismo que siempre debimos hacer  

Ramsés Tamayo tiene claro hoy lo importante que es tener una hipótesis sólida para emprender un proyecto de investigación periodística de largo aliento. También sabe que es posible encontrar una historia que valga la pena contar, aunque se hayan hecho ajustes a la tesis inicial.

Ramsés participó en el taller de periodismo de investigación que impartió el Border Center for Journalists and Bloggers (BCJB) en Hermosillo, Sonora, en mayo del año pasado.

Hacerlo le dio la oportunidad de elaborar una hipótesis de investigación que presentó más tarde para obtener una beca del Hub de Periodismo de Investigación de la Frontera Norte (Border Hub), el programa insignia del Border Center.

Su propuesta fue aprobada y, tres meses después, en agosto de 2019, Ramsés participó en el Investigatón de Tijuana, Baja California, organizado por el Border Hub para analizar y depurar una veintena de propuestas de investigación de reporteros de la frontera, a quienes dio fondos y mentoría para concretar sus historias.

Ramsés firmó su contrato y empezó a trabajar ese mismo agosto.

Su hipótesis inicial, surgida del análisis de algunas facturas, sugería que políticos del PRI podrían estar siendo beneficiados con contratos del gobierno del estado de Sonora, del mismo partido, a través de la renta de inmuebles.

Después de algunas semanas de explorar el tema, el reportero concluyó que la hipótesis debía modificarse. Su investigación se enfocó entonces en el pago de rentas excesivas (ya sin el componente partidario), por parte específicamente de la Secretaría Estatal de Seguridad Pública (SSP), que utilizaba los predios para instalar sus oficinas.

La nueva tesis se topó con el hecho de que en Sonora no hay una legislación que establezca montos máximos en los arrendamientos que pueden contratar las dependencias de la entidad, contrario a lo que establece la ley federal en la materia. 

Las rentas eran excesivas, pero, al parecer, no había delito qué perseguir.

La decisión de ajustar la tesis original también estuvo motivada por razones de seguridad. Ramsés advirtió riesgos que no valía la pena correr.

Con dos ajustes poco productivos a su hipótesis inicial y varios meses de trabajo a cuestas, Ramsés se encontró casi por casualidad con la hipótesis que le daría, finalmente, vida a su investigación.

Revisando el altero de facturas y contratos que obtuvo a través de una avalancha de solicitudes de información, Ramsés encontró una coincidencia de apellidos que le llamó la atención. Y decidió seguir la pista.

Después de un meticuloso cruce de datos pudo documentar que el empresario Roberto Vázquez Muñoz recibió contratos de arrendamiento por 10.7 millones de pesos entre 2016 y 2019 por parte de la SSP de Sonora.

El dato podría parecer inocuo, pero no lo es, en absoluto. Dentro de la Secretaría, la funcionaria encargada de autorizar, entre otros, los contratos de arrendamiento es Delia Beatriz Rendón Perla, hermana de Concepción Nora Rendón Perla, esposa de Vázquez Muñoz.

Finalmente, una hipótesis, en este caso la del posible conflicto de interés, cuajó. 

Gracias a la pista que siguió, Ramsés pudo determinar que un total de 42 prestadores de servicios habrían obtenido 52.7 millones de pesos, entre septiembre de 2015 y septiembre de 2019, gracias a contratos de arrendamientos de terrenos o edificios con la SSP de Sonora.  

Vázquez Muñoz, el cuñado de la funcionaria de Seguridad Pública, se habría hecho con más del 20% de esa suma, gracias a contratos de arrendamiento con esa dependencia que involucran a varios de sus terrenos.  

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El reto más grande que enfrentó Ramsés durante casi nueve meses de trabajo fue que nadie, nadie, parecía estar dispuesto a hablar del tema que estaba investigando.

En una ocasión aprovechó que estaba hablando con una fuente con conocimiento de los temas inmobiliarios en Hermosillo. Después de un rato de platica, Ramsés le pidió información sobre los contratos de predios y edificios por parte de la SSP de Sonora.

Tan pronto escuchó la pregunta, su interlocutor se puso de pie, se despidió y salió del lugar sin decir más.

El episodio anticipó a Ramsés las dificultades que vendrían para conseguir fuentes dispuestas a proporcionar información sobre el tema, pero fue también un indicio de que estaba buscando algo que valía la pena.

“No es mala señal que la gente se levante de la mesa y no te dé las respuestas que esperas, quiere decir que estás tocando intereses de algún tipo y eso significa que vas por buen camino”, dice.

Otra dificultad que enfrentó el reportero surgió con la entrega de la información vía transparencia.

Por estrategia, Ramsés decidió solicitar información relacionada con arrendamientos no sólo a la SSP, sino también a otras dependencias, con la finalidad de que las autoridades no pudieran identificar el verdadero objetivo de su investigación.

El problema fue que, tan sólo de la dependencia de su interés, recibió más de mil facturas desordenadas en formato de PDF la mayoría de ellas, que tuvo que capturar a mano, una por una, para poder crear una base de datos susceptible de análisis.  

La labor implicó toneladas de tiempo, porque la información variaba de un documento a otro: algunas facturas desglosaban IVA e ISR, otras no, por ejemplo. Ello dificultó la labor de homologación de los datos.

Pese a todo, Ramsés no sólo concluyó su historia. También pudo, con ella, plantear la posible existencia de un modus operandi al que empresarios y funcionarios podrían estar recurriendo desde hace tiempo en su estado, para beneficiarse con contratos que se pagan con dineros públicos.

De acuerdo con el periodista, el esquema implicaría la creación de empresas, cuyos accionistas mayoritarios van cambiando con el tiempo para borrar el rastro de los verdaderos beneficiarios.

Estas empresas terminarían beneficiándose de las relaciones políticas de sus fundadores, para conseguir contratos con el gobierno. 

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Ramsés emprendió su investigación en momentos en que estaba batallando, junto con Antonio García Viera, para asegurar la sostenibilidad de El Malpensado, el proyecto de periodismo digital que ambos emprendieron en Hermosillo, en septiembre de 2018.

A la permanente y a veces agobiante búsqueda de fuentes diferentes de financiamiento que dotaran de viabilidad al proyecto, Ramsés sumó la investigación para el Border Hub.

Pero, a pesar de eso, y de los ajustes de hipótesis en cierto modo dolorosos, y de la acumulación de tiempo, trabajo y estrés que implicó su historia, a Ramsés nunca le pasó por la cabeza abandonar su historia, a pesar de que un día, hace algunos años, después de que fracasó un proyecto editorial del que formó parte, juró que nunca volvería a hacer periodismo.

Ramsés Tamayo empezó a trabajar como periodista en 1997, cuando tenía apenas 14 años.

En esa época, El Imparcial de Hermosillo tenía un periódico infantil de 12 páginas que se llamaba La Travesura.

En esas páginas escribió Ramsés sus primeras historias, dedicadas a una audiencia de entre ocho y 13 años de edad, con la idea de crear a los lectores de periódicos que los medios necesitarían en el futuro. 

A Ramsés le gustaba su trabajo, pero la aventura en La Travesura duró poco.

El Imparcial había enviado a varios reporteros ese año a cubrir las Olimpiadas en Nagano, Japón, y le ofrecieron a Ramsés una posición temporal como reportero de deportes.

La “posición temporal” se volvió permanente y a sus asignaciones sumó más tarde las fuentes de cultura y espectáculos. Más tarde ocupó la posición de editor de la página web del diario, hasta que se despidió del periódico en el año de 2006.

Convencido, como muchos otros en época, de que ser Ingeniero en Sistemas Computacionales era una especie de garantía de futuro, Ramsés se inscribió en el Instituto Tecnológico de Hermosillo para cursar esa carrera.

Se graduó en 2006, justo en el año en que dejó El Imparcial, después de enfrentar y sobreponerse al cáncer, incluso. Ramsés nunca ejerció la carrera del futuro seguro. Lo suyo, estaba claro, era el periodismo.

Entre 2006 y 2010 trabajó en el diario Expreso, donde conoció a Antonio García Viera, con quien trabaría una sólida amistad que hoy sirve de cimiento a El Malpendando, proyecto que ambos lideran.

En 2010 Ramsés decidió mudarse a la capital Jalisco, donde se desempeñó como Jefe de Información del Diario Ocho Columnas. Como en La Travesura, la experiencia duró poco. Un año después, en 2011 estaba ya en Ciudad Obregón, trabajando para el diario El Valle.

El proyecto duró poco también. En 2013 el diario entró en crisis y Ramsés y otros de sus colaboradores decidieron intentar inyectarle fondos propios para salvarlo.

El diario murió de cualquier forma y a Ramsés le quedó una deuda que tardó cinco años en pagar, y que le enseñó, por la vía dolorosa, lo necesario que es la prudencia en el manejo de tarjetas de crédito, especialmente si se les considera como herramienta para rescatar medios impresos. 

La experiencia generó en Ramsés una convicción aparentemente irrenunciable: no quiera volver a saber nada, absolutamente nada, del periodismo.

Entonces decidió ganarse la vida por otros medios. Apostó incluso por la carpintería, comenzó a dar clases en una secundaria, dio cursos de capacitación y, en mayo de 2018, comenzó a trabajar con su carro con la aplicación de Uber.

Aunque en ocasiones tuviera que trabajar tres semanas sin descanso, obtenía lo suficiente para vivir. Incluso trabajar para Uber le permitió conocer de sus pasajeros historias que nunca hubiera imaginado que ocurrirían en Hermosillo.

En septiembre de 2018, sin embargo, su amigo García Viera lo convenció de que le ayudara a dar vida a un proyecto de periodismo digital, El Malpensado. Ramsés lo pensó bien y ofreció su apoyo, pero no quiso comprometerse al 100% con el proyecto.

Pero después de algunos meses, inevitablemente, dice, prendió en él de nuevo la llamada del periodismo y, antes de darse cuenta estaba ya metido hasta el fondo en la nueva aventura.  

“Yo solo me lavé el coco, me convencí de que este proyecto no tenía ningún riesgo financiero, como los que había enfrentado en el pasado, y me metí con todo”, dice Ramsés.  

En septiembre próximo El Malpensado cumplirá dos años, aún con dificultades para lograr la sostenibilidad financiera, con Ramsés y Antonio en la búsqueda permanente de fuentes de ingreso, pero ya casi dos años.

Después de terminar su proyecto con el Hub de Periodismo de Investigación de la Frontera Norte, dice Ramsés, ya tiene claro que, por más dificultades que haya en el camino, la única ruta posible en la vida es la que le marque el periodismo. 

Está convencido de que el futuro del periodismo es crear contenidos de calidad, contenidos comprometidos con las causas y los intereses ciudadanos y no con el poder. 

“Ya quemamos los barcos”, dice. “Ya no hay de otra más que seguir por donde vamos. Ya no hay ningún puerto al que podamos volver”.

La entrevista con el reportero

¿Cuáles son los mayores aprendizajes que te dejó esta investigación?  

Varios. Primero, que una historia nunca está terminada, incluso cuando le pones punto final. Al releer mi historia, al revisar los documentos que tengo me doy cuenta de que hay información suficiente para que la historia continúe.

También aprendí que la hipótesis siempre puede cambiar. 

Inicialmente planteamos una tesis y la cambiamos dos veces.

Otro aprendizaje importante fueron las herramientas de visualización. Vengo de una escuela en la que todo era papel, siempre fui un periodista de diario impreso, entonces, se acostumbra uno a las herramientas planas de visualización y explorar nuevas herramientas me permitió hacer que la investigación fuera más atractiva.

¿Cuáles fueron los mayores obstáculos o problemas que enfrentaste?

Hay uno que fue repetitivo. Nadie nos quería hablar. Empezamos a buscar entrevistas desde principios de diciembre y nadie, pero absolutamente nadie quería hablar. Incluso tuve la experiencia de estar con una persona con la que estaba hablando de otro tema y, cuando le comenté del reportaje y le pedí que me diera una orientación con relación a montos de rentas de terrenos, la reunión se terminó. No es mala señal que la gente se levante de la mesa y no te dé las respuestas que tú esperas, porque quiere decir que estás tocando intereses de algún tipo y eso significa que vas por buen camino.

El otro reto fue la forma en que se entregó la información que solicitamos vía transparencia. Por estrategia solicitamos la misma información a varias dependencias, aunque nos íbamos a enfocar en una sola. De esta última dependencia recibimos más de mil facturas desordenadas, revueltas, que fue necesario capturar una por una, porque eran archivos en PDF. Al final tuvimos que cotejar todo de nuevo, porque no sabíamos si se nos había ido un error de dedo que dificultara la interpretación de la información.

Algunas facturas mostraban el IVA y el ISR, otras no, y todas esas diferencias en la información hicieron muy difícil su procesamiento.

Entiendo que fue necesario hacer un ajuste a la hipótesis inicial. ¿Podrías contarnos un poco qué fue lo que pasó?

Empezamos este reportaje porque encontramos la factura de un pago de renta por un predio que se nos hizo un poco elevada. Cuando comenzamos a escarbar en el tema nos dimos cuenta de que había algunos personajes ligados al PRI que estaban siendo beneficiados con rentas pagadas por el gobierno del estado, del mismo partido. La hipótesis inicial fue esa, pero ser priista no es delito, había que probar que había algo ilegal. Si íbamos a hablar de corrupción teníamos que comprobar muchas cosas. Ahí se dio una primera modificación.

Después surgió una nueva hipótesis, que las rentas eran demasiado elevadas. Nos hizo ruido, pero en el estado no hay una legislación que regule el monto máximo de las rentas, como sí existe en el ámbito federal. Hablé con peritos valuadores y al final me quedó claro que no había un límite máximo para los arrendamientos y que el límite lo ponía el arrendador y lo aceptaba el arrendatario.

Tampoco por ahí había un delito o una falta administrativa grave.

La tercera hipótesis nos llegó cuando volvimos a revisar la información, los nombres, y nos hicieron ruido coincidencias en los apellidos. Encontramos parentescos entre funcionarios y empresarios y decidimos seguir esa línea.

Encontraron entonces algo que olía mal…

Hay algo con lo que nos hemos topado no sólo con esta investigación, sino también con otras que hemos publicado en el Malpensado. Hay una forma sistemática de operar de los empresarios: crean empresas, por ejemplo, con sus esposas o socios de otros negocios, y después donan las acciones. Ya que donaron las acciones dejan pasar un tiempo y entonces empiezan a hacer negocios. Creo que los periodistas encontraríamos muchas sorpresas si revisamos con más frecuencia el registro público de comercio, para ver quiénes se asocian con quien y de ahí pueden surgir muchas historias.

La síntesis de esta historia es que un empresario fue beneficiado por la Secretaría de Seguridad Pública del estado, gracias a que su cuñada es la responsable de la asignación de los contratos de renta, ¿es así?

Es correcto.

¿Hubo algo que no pudiste averiguar durante esta investigación?

Creo que, de hecho, tenemos información que decidimos no utilizar, por cuestión de seguridad propia… quizás por eso también tardamos más tiempo en contar la historia. El hecho de que tengas la información no quiere decir que la vas a usar. A veces tienes 10 datos y sólo utilizas uno en un texto. Siempre creo que es mejor tener información de más que no tenerla. Creo que estamos satisfechos con la información que conseguimos.

Si tuvieras que resumir tu historia en una frase, ¿cuál sería?

Negocio redondo: hay más de una forma en que los políticos hacen negocios dentro del gobierno.

¿Si hoy pudieras empezar desde cero todo tu proyecto, ¿qué harías diferente?

Tal vez pediría mes a mes más solicitudes de información, aunque no se usen, aunque levantara incluso sospechas de lo que uno está investigando. Al final, conseguimos por transparencia un dato de un nuevo contrato que se nos estaba escapando y que era importante. No cambió la historia, pero si la fortaleció. A veces es tedioso lidiar con las solicitudes, porque obviamente te ponen a trabajar y te mandan hasta las últimas instancias, pero creo que es necesario seguir pidiendo más información para, además, tener la información más actualizada posible.

¿Después de tu experiencia, qué recomendarías a otros compañeros del Border Hub que están trabajando sus historias actualmente o que lo harán en el futuro cercano? 

Como periodistas tenemos muchos recelos con lo que estamos escribiendo, pero creo que es importante compartir los textos con personas cercanas o de confianza, incluso si nada tienen que ver con el periodismo. Creo que eso le aporta frescura a la historia y otra visión de las cosas. 

Emprendiste esta investigación mientras estabas intentando, con Antonio García Viera, dar sostenibilidad a El Malpensado, ¿cómo fue esta combinación de responsabilidades?

Fue complicado. Tenemos trabajando ya más de un año con El Malpensado y resolver la parte financiera se ha vuelto complicado. Tienes que buscar nuevas formas de financiarte y buscar que tu negocio sea rentable. Hemos batallado incorporando diferentes métodos de ingresos, como la monetización… hemos tenido mucho aprendizaje en el camino y aunque reconozco que tuvimos algunos errores al principio del camino… porque queríamos tener todo el equipo, queríamos salir muy fuertes con distintas herramientas, parece que las cosas se van encaminando.

Creo que nunca debemos dejar de lado la investigación. En la medida en que consolidemos productos de calidad, que la gente te siga por la credibilidad que tienes como medio de comunicación, eso es lo más importante. Eso es lo que valora más la gente.

Gracias por tu investigación y por el tiempo para esta entrevista...

No, gracias a ustedes, porque han estado con nosotros de la mano en la edición, en todo. Nosotros somos los que estamos muy agradecidos con el Border Center. 

FIN 

Vea la investigación especial: "Paga a su cuñado más de 10 mdp en rentas para Seguridad Pública en Sonora"

https://www.borderhub.org/noticias-especiales/paga-a-su-cunado-mas-de-10-mdp-en-rentas-para-seguridad-publica-en-sonora/